El motor funciona con una secuencia muy precisa. Dentro de cada cilindro, el pistón sube y baja. Al mismo tiempo, las válvulas se abren y se cierran para dejar entrar aire y combustible, y para permitir la salida de los gases quemados.

El sistema de distribución mantiene sincronizados los movimientos internos del motor para que pistones y válvulas trabajen en el momento exacto. Dentro del sistema también trabajan los tensores y rodillos. Los tensores, como su nombre lo indica, mantienen la correa con la tensión adecuada para asegurar ese funcionamiento preciso y sincronizado y los rodillos, por su parte, ayudan a guiar el recorrido de la correa y mantener un funcionamiento suave y estable.

Si la correa se corta o funciona mal por falta de tensión:

  1. Las válvulas se quedan abiertas (bajadas).

  2. El cigüeñal sigue girando por la propia inercia del auto, lo que hace que los pistones sigan subiendo y choquen contra las válvulas abiertas.

El resultado de esto puede implicar, válvulas dobladas o partidas, pistones perforados, bielas torcidas y, en el peor de los casos, la tapa de cilindros destruida. Esta rotura del motor implica una de las reparaciones más costosas que puede haber.

La correa de distribución no solo cumple esa función de sincronización. En muchos vehículos, también acciona la bomba de agua, encargada de hacer circular el refrigerante por el motor y el radiador para ayudar a disipar el calor generado durante la combustión y evitar el sobrecalentamiento.

Por estas razones, se recomienda reemplazar el kit preventivamente cada 60.000 a 120.000 km o cada 5 a 10 años, lo que suceda primero. Además, al realizar el mantenimiento de distribución, normalmente se recomienda reemplazar el kit completo y no únicamente la correa.

¿Necesitás cambiar la distribución de tu auto?

Encontrá kits de distribución para distintas marcas y modelos. Un mantenimiento preventivo a tiempo puede ayudarte a evitar daños graves y reparaciones mucho más costosas.

Ver kits de distribución